El funcionamiento de un agroecosistema premontaoso y su orientacin prospectiva hacia la sostenibilidad: rol de la agrobiodiversidad

 ARTÍCULO ORIGINAL

 

El funcionamiento de un agroecosistema premontañoso y su orientación prospectiva hacia la sostenibilidad: rol de la agrobiodiversidad

 

The functioning of a pre-mountain agroecosystem and its prospective orientation towards sustainability: the role of agrobiodiversity

 

 

Yaniuska González,I Angel Leyva,II Oriela Pino,III Alicia Mercadet,IV Zaida I. Antoniolli,V Roberto A. Arébalo,VI Liziane M. Barossuol,V Abadys Lores,VII Yanara GómezVII

IInstituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical (IIFT).

II
Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA). Gaveta postal No.1, San José de las Lajas. Mayabeque, Cuba. CP 32700.

IIICentro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA).

IVInstituto de Investigaciones Forestales (IIF).

VUniversidade Federal de Santa Maria. Rio grande do sul. Brasil.

VISecretaria de Agricultura de Estado de São Paulo. Piracicaba. Brasil.

VIIFacultad Agroforestal de Montaña (FAM).

 

 


RESUMEN

La investigación se realizó en el agroecosistema “Finca La Loma”, comunidad de Limonar de Monte Rous provincia Guantánamo, Cuba y tuvo como objetivo caracterizar el funcionamiento integral de un agroecosistema premontañoso, para su orientación prospectiva hacia la sostenibilidad, basado en su agrobiodiversidad. El diagnóstico inicial mostró que el agroecosistema poseía condiciones socioeconómicas y medioambientales aceptables, reveladas en la calidad de vida de los actores y la abundante agrobiodiversidad. El análisis por subsistema, mostró la existencia de 249 especies de 79 familias; de ellas 41 especies forestales, siendo Hura crepitans L., la de mayor retención de carbono y Poeppigia procera Presl., la de mayor frecuencia. Se introdujeron 28 nuevas especies, para cumplimentar necesidades alimenticias. El valor del Índice de Agrobiodiversidad (IDA) pasó de 0,67 a 0,77 en tres años. El Índice Alimentario Humano se sustentó en 56 especies. Los aportes a la sostenibilidad del agroecosistema mostraron efectos positivos para los indicadores cualitativos y cuantitativos. Se detectaron problemas vinculados a la falta de apego a “la tierra” entre los jóvenes, capacitación, forestación y rubros por desarrollar; limitantes para el desarrollo prospectivo del agroecosistema.

Palabras claves: diversidad de especies, estimación de las existencias de carbono, reforestación, secuestro de carbono, sostenibilidad.


ABSTRACT

The research was carried out in “Finca La Loma” agroecosystem, Limonar de Monte Rous community, Guantanamo province, Cuba and had the objective of characterizing the integral functioning of a pre-mountain agroecosystem, for its prospective orientation towards sustainability, based on its agrobiodiversity. The initial diagnosis showed that the agroecosystem possessed acceptable socioeconomic and environmental conditions, revealed in the quality of life of the actors and the abundant agrobiodiversity. The analysis by subsystem, showed the existence of 249 species of 79 families; of them 41 forest species, being Hura crepitans L., the one with the highest carbon retention and Poeppigia procera Presl., the one with the highest frequency. 28 new species were introduced to meet food needs. The value of the Agrobiodiversity Index (IDA) went from 0,67 to 0,77 in three years. The Human Food Index was based on 56 species. The contributions to the sustainability of the agroecosystem showed positive effects for the qualitative and quantitative indicators. Problems related to the lack of: attachment to “the land” among the young, training, afforestation and areas to be developed were detected; limiting to the prospective development of the agroecosystem.

Key words: species diversity, estimation of carbon stocks, reforestation, carbon sequestration, sustainability.


 

 

INTRODUCCIÓN

A escala mundial las investigaciones dirigidas a conocer el funcionamiento de los agroecosistemas integrales son aún incipientes. Se cuenta con experiencias puntuales fundamentalmente vinculadas al conocimiento de los procesos que permiten establecer indicadores e índices (1-4), para mostrar los avances de las dimensiones básicas del desarrollo sostenible. Estos trabajos se enfocan desde una visión comparativa, retrospectiva o prospectiva; siendo esta última, la de mayor utilidad para la planificación y adopción de tecnologías, vistas a través del monitoreo en el tiempo o evaluación de tendencias (5).

En Cuba, los estudios de escenarios productivos agroecológicos integrales no son abundantes, aún cuando existen muchos agroecosistemas que erigen su proyección hacia una agricultura integral. Las experiencias exitosas y sobresalientes, se enmarcan a predios de pequeños productores (6,7) o cooperativas excepcionales dentro del movimiento de agricultura urbana (8). Se destacan los programas de la ANAP desde la visión cooperativista, a través del movimiento campesino a campesino (9,10) y las investigaciones realizadas, mediante el uso de indicadores e índices, en busca de un acercamiento a la sostenibilidad (11,12).

Bajo condiciones de montaña, la experiencia ha evolucionado sobre las bases de los principios de la agroforestería y a través de programas de corte medioambiental, intentando fortalecer la diversificación de la producción de alimentos a escala local, mientras se propugna el fortalecimiento de la agroforestería (13). En este contexto, ha surgido “la agroforestería análoga” (14); una corriente relativamente nueva que se extiende por el mundo, en busca del encuentro armónico entre la producción de alimentos y la producción forestal, en dirección a un sistema productivo similar a la vista natural inicial (15,16).

Estudios científicos, iniciados en 1984 con apoyo de la FAO, demostraron desde la visión agroforestal la importancia de este sistema productivo como alternativa para elevar la producción de alimentos en las zonas montañosas (17). Los sistemas silvopastoriles se incluyeron en busca del fortalecimiento de la producción de proteínas de origen animal. En todas las zonas montañosas de Cuba existen fincas forestales integrales y se incluyen los resultados de las investigaciones enmarcadas en un proyecto de agroforestería análoga recién concluido (18).

El enfoque integral de estudios para el desarrollo sostenible de un agroecosistema debe abordar temas a los cuales la ciencia moderna presta especial atención. Entre ellos se destacan la biodiversidad funcional y acompañante, la competencia por interferencia y la influencia de posibles efectos alelopáticos (19). La biodiversidad, considerada uno de los principios fundamentales de la agricultura sostenible dentro de un agroecosistema ya sean montañosos o no, debe satisfacer las necesidades alimentarias y espirituales del hombre, las demandas de los animales y del recurso natural suelo, proporcionar seguridad de mercado, autoabastecimiento, protección de los recursos naturales; además, brindar estabilidad al agroecosistema, base del equilibrio ecológico (5).

En Cuba, aún se requiere ejecutar investigaciones que permitan visualizar los aportes de los agroecosistemas montañosos a la seguridad alimentaria, teniendo en cuenta la calidad de la alimentación que se produce y sus requerimientos nutricionales como base de la soberanía alimentaria. Por otra parte, se hace necesario profundizar en temas relacionados con el aprovechamiento óptimo del espacio en el tiempo, a través de sistemas policulturales dentro de los complejos sistemas montañosos y premontañosos. Se deben promover sistemas productivos más eficientes desde la perspectiva espacial y temporal, que garanticen armonía y eficiencia productiva desde una visión agroecológica, sorteando los inconvenientes de la competencia por interferencia o alelopatía (20-22).

Sobre la base de los antecedentes expresados se deriva el siguiente problema: ¿Cómo lograr la reorientación hacia la sostenibilidad del agroecosistema premontañoso “Finca La Loma”?. Para buscar alternativas de solución a dicho problema fue objetivo de este trabajo caracterizar el funcionamiento del agroecosistema premontañoso “Finca La Loma” en la localidad Limonar de Monte Rous, municipio El Salvador, provincia Guantánamo, para su reorientación prospectiva hacia la sostenibilidad, a través de la caracterización enriquecimiento y monitoreo de la agrobiodiversidad.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Ubicación y caracterización geográfica  del área de estudio, “Finca La Loma”

La investigación se llevó a cabo en el agroecosistema “Finca La Loma”, ubicada en la localidad de Limonar de Monte Rous, perteneciente al municipio El Salvador situado en la región montañosa de la provincia Guantánamo, Cuba; a una altura de 405 ms.n.m. y a 250 m al norte de la carretera Guantánamo a Sagua de Tánamo. Este territorio posee una alta diversidad de especies típicas de los bosques pluvisilvas de montaña y semicaducifolios de altura, según inventarios realizados en la localidad (23).

Metodología de la investigación realizada

El esquema general de investigación se elaboró sobre la base de la propuesta metodológica MEDEBIVE (11), ajustado a los objetivos de esta investigación. Se registraron mensualmente las variables climáticas: precipitaciones (mm); temperatura promedio mensual (oC) y humedad relativa (%), durante el período 2007–2011. Se tomó como referencia la estación meteorológica del Centro de Desarrollo de la Montaña (CDM), ubicada en Limonar de Monte Rous, municipio El Salvador, provincia Guantánamo.

Se determinaron las principales variables que describen la calidad del agua, tanto para usos domésticos como para el riego. Estos análisis se realizaron en los laboratorios del Departamento de Calidad del agua para consumo de la provincia Guantánamo, que responden a la Dirección de Recursos Hidráulicos. Las técnicas de análisis empleadas fueron establecidas según Normas Cubanas del Ministerio de Salud Pública.

El suelo se clasificó como pardo (tipo genético: pardo sialítico; subtipo: mullido; género: carbonatado) por la Nueva Versión de Clasificación Genética de los Suelos de Cuba (24). Para determinar las principales propiedades químicas del suelo se tomaron de tres a cinco muestras en cada subsistema, en correspondencia con el tamaño del área, a una profundidad de 0 a 20 cm, al inicio y final de la investigación. Las muestras se procesaron en el laboratorio de suelos del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA) y para la caracterización química del suelo se emplearon los siguientes métodos analíticos (25):

pH en H2O: Potenciometría, relación suelo-agua: 1:2.5.

MO: Walkley and Black.

Cationes intercambiables:extracción con NH4Ac 1 mol L-1 a pH 7 y determinación por complejometría (Ca y Mg) y fotometría de llama (Na y K).

P2O5 asimilable: Oniani (extracción con H2SO4 1 mol L-1).

La captura de carbono en el suelo se determinó sobre las bases del valor de la MO por subsistemas, durante los tres años de investigación (26).

Etapas del diagnóstico

En la etapa I, se realizó un diagnóstico general, que incluyó 17 indicadores básicos de la sostenibilidad de la finca, asumidos participativamente y auxiliados de la literatura (5), lo que posibilitó determinar el Índice General de Sostenibilidad (IGS) (2), calculado mediante la fórmula:


donde:

VI es el valor del indicador; VMI es el valor máximo posible de un indicador y N es el número de indicadores.

En la etapa II, se realizó un diagnóstico específico, que permitió hacer una valoración del escenario productivo en las dimensiones ecológica, económica y sociocultural, definir y analizar participativamente, los principales problemas que limitan su desarrollo agrario sostenible; para lo cual se utilizó la Matriz de Vester (27). Para su cumplimiento, se combinaron diversas herramientas como recorridos exploratorios, entrevistas informales, encuestas formales y diálogos semiestructurados, con observaciones y mediciones, en cada uno de los escenarios donde los actores y sus familias tienen incidencia.

Evaluación del agroecosistema por subsistemas

El estudio por subsistemas, posibilitó establecer una propuesta estratégica de acuerdo a los resultados basada en el incremento de la agrobiodiversidad (Tabla
I). Se promovió la introducción de alternativas agroecológicas eficientes no practicadas en la finca para complementar requerimientos alimenticios.


Cuantificación del carbono secuestrado por especies arbóreas del agroecosistema

Como parte del Índice de Agrobiodiversidad (IDA), los indicadores utilizados para estimar el secuestro de carbono y sus fórmulas se exponen en la Tabla II. El estimado de secuestro de carbono por las especies de frutales y forestales (arbóreas) se llevó a cabo por la metodología propuesta en el Instituto de Investigaciones Forestales (28,29), quienes establecieron que el carbono total retenido en la finca, está dado por la suma del valor del carbono retenido en la biomasa, en la necromasa y en el suelo, utilizándose coeficientes determinados para las condiciones de Cuba. Todos los datos obtenidos se procesaron con el empleo del programa Microsoft Excel. El proceso concluyó en un análisis biológico de la agrobiodiversidad como indicador supremo de la sostenibilidad (6).


Evaluación de la biodiversidad y cálculo del Índice de Agrobiodiversidad (IDA)

El agroecosistema se estudió sobre la base de las funciones y valores utilitarios de la agrobiodiversidad y se hizo un análisis de la diversidad funcional y asociada, de cada subsistema, donde se determinó el Índice de Agrobiodiversidad (IDA) (11).


donde:

siendo VRG el valor real del grupo de especie y VMG el valor deseado.

Valoración cuantitativa y cualitativa de los aportes del trabajo

Se hizo una valoración de los aportes económicos, ecológicos y sociales hechos al agroecosistema, durante la marcha de la investigación basados en el valor de los indicadores cualitativos y cuantitativos (30),para lo cual se evaluaron ponderadamente los efectos (positivos o negativos) de las acciones realizadas, en su contribución a las tres dimensiones de la sostenibilidad. Para cuantificar los resultados de los datos, se llevaron a una escala ponderada que utilizó valores del 1 al 10 (siendo 1, el valor menos deseado y 10 el más deseado). Los indicadores con sus variables y diseño del esquema utilizados para el análisis, se realizarón según propuesta de Torres et. al (30)y de acuerdo a los resultados de su aplicación (31).

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

DIAGNÓSTICO AGROECOLÓGICO

Diagnóstico del agroecosistema “Finca La Loma”

La “Finca La Loma” posee características edafoclimáticas representativas de la comunidad. Cuenta con una superficie total de 48,72 ha; suelos productivos con contenido aceptable de materia orgánica y un total de 62 actores entre activos y pasivos, de los cuales el 71 % trabaja en la finca. La distribución por género asciende a 46,8 % para el género femenino y una edad media de 41 años, cifra que supera la registrada en la provincia (32).

Situación socioeconómica del agroecosistema “Finca La Loma”

La Figura 1, representa el valor del Índice General de Sostenibilidad (IGS), el cual permite visualizar algunos de los principales indicadores de mayor relevancia, vinculados a la vida socioeconómica y medioambiental de los integrantes del agroecosistema. Se destaca, que de las 16 familias que intervienen en el accionar de la finca, el 100 % posee viviendas propias, el 92 % en buen estado, el resto, en reparación. Cuentan con los medios necesarios para el hogar, en funcionamiento aceptable. La disponibilidad de agua es de alta calidad, debido a la existencia de una fuente de abasto dentro de la finca procedente de un manantial, que representa su mayor fortaleza. Como principal recurso de capital poseen un tractor para las labores agrarias y de mercadeo.


El 79 % de las personas que habitan el agroecosistema se encuentra en edad laboral; sin embargo, solamente el 28,9 % labora directamente en él, lo cual limita el progreso del agroecosistema. El consumo alimenticio diario de los actores y sus familiares provenientes de la canasta básica y las producciones propias de la finca, este excede lo establecido a nivel nacional (Tabla III) según las normas descritas (33). El consumo de carbohidratos (raíces, tubérculos, cereales y cormos), proteínas (origen animal y vegetal) y grasas (principalmente de origen animal), es muy superior a la media territorial y rebasa la media internacional (34).


Estos datos explican un posible exceso de calorías diarias percápita entre los habitantes del agroecosistema (33), aunque no se refleja en obesidad, dados los elevados niveles de gastos energéticos diarios de actores. Estos resultados revelan la necesidad de profundizar en los estudios alimentarios por grupos territoriales en sus demandas, excesos o déficit, según las condiciones locales de vida y trabajo.

Situación medioambiental del agroecosistema “Finca La Loma”

Predomina la vegetación típica de pluvisilvas de montaña y de bosques semicaducifolios intercalados con cafetos. Existe en su interior un arroyo, fruto de un manantial que emerge de la montaña y abastece de agua a la finca. Su calidad está considerada como agua apta para el uso, según programa del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos CEPIS/OPS (2008). Sin embargo, se registró falta de reforestación en las márgenes del arroyo, lo cual pone en peligro su sostenibilidad en el tiempo.

Problemas que afectan la producción de la finca y su jerarquización

Se demostró que de los 12 problemas principales determinados, la desmotivación de los jóvenes y la falta de capacitación son los dos problemas críticos y por tanto los principales limitadores del desarrollo según Matriz de Vester (Figura 2) (27).


Se elaboró un plan de acción de forma conjunta con los actores, para erradicar o mitigar los problemas detectados, a través de la capacitación en talleres de intercambio. Este proceso, constituyó la base del análisis hacia la realización de un programa de desarrollo, aspectos en que se concuerda con investigaciones precedentes (35-37).

ANÁLISIS ESTRATÉGICO DE LA “FINCA LA LOMA”

Para conocer la diversidad y grado de eficiencia productiva del agroecosistema, se evaluaron por subsistemas, sus componentes determinantes según propuesta de Lores et. al (38).

Diversidad de la finca por subsistemas

Los subsistemas I, II y III, con una superficie superior a 20 hectáreas, constituyen la fuente principal de la producción agrícola, tanto para la comercialización como el autoabastecimiento y la producción de alimentos para los animales. Como aspectos relevantes se destacan los siguientes: (i) adecuada agrobiodiversidad vegetal, pero con carencia de especies que aporten grasas (oleaginosas), así como especies para proteger y mejorar el suelo y un incremento paulatino de la producción de alimento animal, que incluyó la moringa y la morera como especies nueva en el agroecosistema; (ii) se incrementó el número de especies en espacio y tiempo, lo que posibilitó distribuir de forma equitativa la fuerza laboral, evitándose la inequidad en el número de cultivos a atender en el tiempo y (iii) los rendimientos en los cultivos superan la media del territorio; sin embargo, lejos de acercarse a sus potenciales productivos. Situación que podría mejorar con la utilización de los principios de la rotación, los policultivos y técnicas agroecológicas eficientes.

El sistema IV (agroforestal) presentó bajos rendimientos del cultivo del cafeto (0,26 t ha-1) por escasa utilización de las norma técnicas del cultivo entre otros aspectos (39); alta diversidad de especies forestales (41 especies), de elevado valor ecológico como maderables y para la captura de carbono. Presencia de una rica diversidad, como frutales y medicinales en convivencia interespecífica con el cafeto, sin perjudicar sus rendimientos, pero el suelo posee escaso cubrimiento por ausencia de cobertura viva (Zebrina péndula L.) con sólo un 14 % de la superficie plantada de cafeto y escaso uso de alternativas nutricionales (40) y biofertilizantes de alta eficiencia (41,42).

La vivienda y su entorno, es un subsistema que posee la peculiaridad de agrupar 16 viviendas, donde se registraron 73 especies en los jardines y huertos medicinales de 68 especies existentes al iniciarse el proyecto, indicando el nivel de aceptación sobre todo del género femenino, de mejorar el entorno de las viviendas.

La fuente de abasto de agua, posee un pequeño embalse vital para el agroecosistema, donde aparecen libremente peces como la claria (Clarias spp.), cuando hay fuertes lluvias y es utilizada como complemento de la alimentación humana; la biajaca (Nandopsis tetracanthus) y la tilapia (Oreochromis spp.), que son empleadas como complemento para el pienso de los animales, molido, hervido y mezclado con otros alimentos (comúnmente llamado yogurt). El subsistema adolece de una adecuada reforestación, aun cuando se realizaron acciones para lograr un equilibrio, la asistencia técnica especializada resultó deficiente.

La diversidad de especie animal ascendió a 11 especies, en una superficie de 2,3 ha desde los dedicados a la alimentación y venta como las aves de corral y el ganado vacuno y sus derivados para la alimentación. Para el transporte se usa el caballo y mulos para el traslado de mercancía. Este subsistema fortalece los alimentos formadores (carnes, leche, huevos y sus derivados), muy necesarios para equilibrar la dieta y aportar al organismo los complementos nutricionales adecuados (33,34,43). Para la recreación los gallos finos y el Cuy (Cavia porcellus) como elementos complementarios de placeres de los actores y sus familiares. El incremento paulatino de la masa ganadera y la cría de cerdos han elevado la base económica de la finca; sin embargo, no se está monitoreando los impactos ambientales.

La diversidad de animales libres es apreciable (según opinión de los actores), contándose con una rica fauna silvestre protegida por las familias contra cazadores ambulantes, que habitualmente merodean el entorno del agroecosistema. Además, la gran diversidad de insectos benéficos asociados a las plantas, contribuyen al equilibrio del agroecosistema (44,45).

La diversidad total del agroecosistema “Finca La Loma”

Existen en la actualidad, muchos ejemplos de sistemas agrícolas exitosos, pero la clave del éxito radica en conocer si la diversidad existente satisface las necesidades humanas, de los animales, del recurso suelo y del propio agroecosistema. Esa debe ser la principal tarea de un productor (22,46).

Se registraron 249 especies pertenecientes a 79 familias. La familia de mayor abundancia (Fabaceae) que agrupa 156 géneros, está representada por 22 especies, seguida de la Poaceae con 19 especies, la Malvaceae con 15 especies y con 13 especies la Asteraceae y la Lamiaceae. La mayoría de las familias (de 66 familias) se encontraron sólo entre una y cuatro especies. Este agroecosistema puede ser considerado rico desde el punto de vista florístico, pues generalmente los agroecosistemas disminuyen mucho su diversidad inicial, a causa de la intervención del hombre y no rebasan la cifra de unas 200 especies corroborado con los resultados obtenidos en otras investigaciones (11).

Las propias características premontañosas y montañosas, donde las temperaturas, y precipitaciones periódicas favorecen la presencia de una alta diversidad arbórea de variados matices dentro del color verde, se conjugan para brindar un panorama diverso, atractivo y único que es admirado por visitantes y turistas. En este agroecosistema, el mayor número de especies se agrupa en las que contribuyen a mejorar la salud del ecosistema, que representa el 43 % del total (arvenses 26 % y forestales 17 %), seguida de especies complementarias (27 %) y para la alimentación humana un 23 % (principalmente reguladoras con 17 %); el resto, se encontró en menores cantidades (Tabla IV), resultados similares a los obtenidos en investigaciones bajo otras condiciones ambientales (47).


El hecho de haberse encontrado más especies Fabáceas que Poáceas resulta interesante, pues en los agroecosistemas no montañosos, por lo general predominan las Poáceas según otros estudios (48). Debido a que han recibido altas dosis de herbicidas derivados de la urea y triazinas simétricas, creando cierta resistencia en Poáceas; sin embargo, los agroecosistemas premontañosos y montañosos por lo general no han sufrido el mismo daño, a excepción de los sistemas que han sido conducidos a plena exposición solar, como ha ocurrido en algunos países cafetaleros de Latinoamérica (49).

La diversidad de frutas presente en el agroecosistema es alta, pero solo se consume con frecuencia seis especies (Musa Paradisiaca L. var. sapientum, Psidium guajava L., Mangifera indica L, Citrus sp., Calocarpum sapota Jacq y Carica papaya L.), el resto de los frutales se consumen ocasionalmente y en menor cuantía son comercializados, al igual que las raíces y tubérculos con seis especies explotadas. Existe el hábito de consumir dos especies de hortalizas (Cucumis sativus L. y S lycopersicum); sin embargo, se cultivan poco en la región. Estos resultados muestran a pequeña escala, las costumbres alimenticias que poseen los actores, y por tanto es lo que más influye al escoger los cultivos a producir y determina la agrodiversidad general del agroecosistema (50).

Del total de especies solo dos aportan grasas (
Persea americana Mill y Arachis hypogaea L.). No obstante, existen condiciones para producir otros cultivos como el girasol (H. annuus) para la extracción de su aceite, la cual evitaría recurrir al mercado para adquirirlo a un precio elevado; además, del aporte adicional en subproductos para la alimentación animal. También, es de gran importancia fortalecer la capacitación y el mejoramiento de variedades para estas condiciones de montaña y premontaña con la participación del productor e interesados en el desarrollo de estos agroecosistemas, tomándose como base los resultados obtenidos en otros agroecosistemas del país (51-54).

Carbono secuestrado por especies arbóreas en cada subsistema

Los agroecosistemas cafetaleros con sombra diversificada, son sistemas potenciales para la captura de carbono, por tanto, estos sistemas constituyen una opción económica con valor ecológico agregado. En base a ese precedente, se registró y calculó el carbono total secuestrado de especies arbóreas por subsistema en la “Finca La Loma” (Tabla V).


Para este indicador, se evaluó una muestra de 33 especies arbóreas (67 % del total presente en la finca). La especie más frecuente es el tengue (Poeppigia procera Presl.) presente en siete subsistemas, para un 87,5 % de aparición lo que indica su grado de importancia relativa para el agroecosistema, dada su plasticidad ecológica en la zona y como reservorio económico debido la calidad de su madera.

Le sigue el algarrobo (Samanea saman Merr); el búcaro (Erythrina peoppigiana Walp) y el mapen (Arctocarpus altilis (Parkinson) Fosberg), encontradas en seis y cinco subsistemas con un 75 y 62,5 % de aparición respectivamente. dichas especies son empleadas como sombra del cafeto y desde la dimensión económica sus maderas pueden ser empleadas para diversos fines. La mayor diversidad de especies se registró en el subsistema de producción agroforestal (Tabla V).

Otro aspecto de gran relevancia, es el aporte que brinda esta investigación a la ganancia de carbono del suelo en los diferentes subsistemas estudiados. Calculado a partir de los valores de MO resultantes del análisis de suelo, que se realizó a las diferentes subparcelas del agroecosistema durante los años de investigación (Tabla VI).


El rango de las ganancias de carbono capturado se movió entre 1,76 y 10,56 t ha-1, resultados que constituyen la base para iniciar investigaciones más profundas en este tema, aun virgen bajo condiciones premontañosas y montañosas. Los resultados corroboraron además, que la capacidad de secuestro del carbono es mayor en especies arbóreas con mayor biomasa e incluye sus aportes al suelo, lo que concuerda con los resultados de otros autores (55,56).

Comportamiento del Índice de Agrobiodiversidad (IDA)

Los valores de la Tabla VII están indicando, que el trabajo investigativo realizado, contribuyó a elevar el IDA en sólo cuatro año, de un valor inicial de 0,67 a un valor de 0,77. Por otra parte, se incorporan dos nuevos subíndice de gran valor a la propuesta, porque además de enriquecer el índice, logra profundizar más en el conocimiento del agroecosistema (11).


Altieri y Nicholls han puntualizado sobre la necesidad de conocer científicamente los eventos de dependencia mutua y de facilitación dentro del propio agroecosistema; e indican que aun este tema ha sido poco investigado (57). Resultó interesante apreciar los avances por subíndice, valores que estimulan a promover la estrategia seguida prospectivamente, hacia un mayor acercamiento a la sostenibilidad en breve tiempo. La flexibilidad de los actores al asumir propuestas, parece ser un factor determinante en estos propósitos.

RELEVANCIA DE LA APLICACIÓN DE UNA ESTRATEGIA AGROECOLÓGICA PARA LOS AGROECOSISTEMAS PREMONTAÑOSOS

La visión sistémica y holística del agroecosistema

La investigación probó que el todo es mucho más que la suma de las partes, al detectarse la existencia de elementos determinantes en sus interacciones, que no muestran toda su importancia en las partes, de forma independiente. La suma de las entradas al sistema es muy inferior a las salidas, fruto de los procesos internos bien conducidos (Figura 3). El análisis integral del agroecosistema con sus interacciones presenta la vivienda y su entorno como centro del proceso de desarrollo holístico, de manera que los restantes subsistemas contribuyan a su fortalecimiento, considerando que este subsistema representa el eje central del desarrollo del sistema productivo.


Las entradas al sistema son bien aprovechadas por los recursos humanos, lo que proporciona mayores salidas, mostrando así el valor de la capacidad de gestión del líder, aun cuando faltaría el análisis de los gastos energéticos, para verificar la eficiencia de su utilización (58).

Eficiencia de los aportes hechos al agroecosistema durante el período experimental

En agroecología se valoran las tres dimensiones de la sostenibilidad (Económico–Ecológico–Social) (46,59); por tanto, se requiere de un análisis más allá de lo puramente económico (Tablas
VIII y IX), para reflejar el total de indicadores (cuantitativos y cualitativos) utilizándose ponderación de valores.




Se obtuvo un índice total general de 0,65 (cualitativamente) por tanto, el aporte realizado fue pertinente, aun cuando estuvo limitado por la carencia de recursos locales; mientras los indicadores cuantitativos obtuvieron un índice general de 0,75, los cuales fueron favorecidos por otros aportes introducidos por el gobierno local, que requerirían análisis de costos.

PROPUESTA ESTRATÉGICA DE DESARROLLO PROSPECTIVO DEL AGROECOSISTEMA

La propuesta estratégica de desarrollo prospectivo de los agroecosistemas premontañosos, se fundamenta en los resultados logrados, utilizando nuevos indicadores de sostenibilidad con su evaluación cualitativa y cuantitativa. Los pasos a seguir se resumen en la Tabla X.


El diagnóstico como elemento primario de la estrategia, permitió conocer el contexto histórico, descifrar sus bondades y limitaciones en su acercamiento a la sostenibilidad; por ello, fueron asumidas las variables que definen los indicadores determinantes de cada dimensión. Se logró conocer en el agroecosistema los problemas críticos determinantes, los que fueron jerarquizados definiéndose los problemas críticos. La realización de talleres, apoyados de un cuestionario pre-elaborado y enriquecido participativamente a escala local, en función de los problemas a determinar para su solución, mostró su validez en coincidencia con los problemas críticos detectados al inicio de la investigación. La impartición de un programa de capacitación, para tratar de crear una base de atracción a favor de la anulación de los problemas críticos principales, resultó eficiente; dado el nivel de aceptación logrado. Estas propuestas poseen total vigencia, aunque su solución depende también de los recursos que se necesitarían para su cumplimiento con apoyo del gobierno local.

La evaluación en espacio y tiempo de la agrobiodiversidad a través de su cuantificación y caracterización de acuerdo a sus valores utilitarios, ha sido una de las acciones básicas de la estrategia, que sugirió establecer nuevas especies como complemento alimentario adecuado.

Se determinaron las especies de mayor capacidad de retención de carbono y se hacen sugerencias para la reforestación dirigida a la protección de las superficies despobladas y sensibles a ser erosionadas. Se sentaron las bases para el cálculo de un índice de retención de carbono a escala de agroecosistema.

Los nuevos arreglos espaciales y temporales y la comprobación de la existencia de competencia por interferencia, o alelopatía, sirvieron de complemento a la investigación y mostraron pertinencia y necesidad de identificar los más eficientes, como base para el aprovechamiento de las superficies, beneficiar las sinergias, y sortear los efectos adversos.

 

CONCLUSIONES

  • Los principios agroecológicos aplicados a la localidad para la caracterización sistémica de un agroecosistema premontañoso, fueron pertinentes, al detectar los problemas externos e internos limitantes del desarrollo y proponerse las vías y métodos para solucionarlos.

  • La elevada riqueza florística, del agroecosistema se enriquece para suplir necesidades alimenticias vitales y su conducción con arreglos espaciales y temporales oportunos, resultan pertinentes para un balance alimentario equilibrado con eficiencia productiva bajo sistemas de producción policultural.

  • El cálculo del secuestro de carbono por especies y subsistema, muestra la importancia de este indicador, para frenar la desforestación y sentar las bases del necesario equilibrio, a través de un Índice de Secuestro de Carbono Arbóreo (ISCa) aplicable para los agroecosistemas premontañosos.

  • El H. annuus cultivar ʻCaburé-15ʼ cultivado en el agroecosistema premontañoso, produce sustancias químicas que inhiben el crecimiento del S. lycopersicum cultivar ʻVytaʼ, las que pueden ser responsable del efecto negativo sobre el desarrollo de este cultivo en asociación.

  • La propuesta estratégica de manejo prospectivo del agroecosistema premontañoso, permite trazar las pautas a seguir con vistas al desarrollo integral deseado, con la utilización de nuevos índices e indicadores para un mayor acercamiento a la sostenibilidad agraria local, asumiendo la diversidad como su eje central.

 

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Recibido: 03/04/2017
Aceptado: 11/01/2018

 

 

Dra.C. Yaniuska González, Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical (IIFT) Email: tecnologia481@iift.cu

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