Introducción
⌅El cafeto (Coffea spp.) juega un importante rol económico a nivel mundial, pues representa una de las principales fuentes de ingresos en unos 80 países productores de café (1). La producción mundial se basa principalmente en dos especies: Coffea arabica L., que representa el 60 % y C. canephora Pierre con el restante 40 % (2), aunque algunas de las especies no comerciales han sido usadas a nivel local o regional como sustitutas para C. arabica L. (3). En el siglo XVIII fue introducida C. arabica en Latinoamérica (4), donde se produce aproximadamente el 60 % del volumen de exportación internacional de café, como la principal fuente de ingreso de muchos países (5). En esta región se destacan, entre otros, Brasil, Colombia, Honduras, México y Perú, como principales productores (5). En Cuba, el cafeto constituye una prioridad en el sector de la agricultura, ya que el café es una bebida de consumo habitual por la población, así como un rubro exportable (6).
Existen 124 especies de Coffea spp. conocidas para la ciencia, que habitan naturalmente en África tropical, las islas del Océano Índico (Madagascar, Islas Comores e Islas Mascareñas), Asia y Australia (7). Todas presentan en común la morfología característica de los granos de cafeto (8). Además, estas especies muestran caracteres útiles para el mejoramiento genético, como tolerancia climática (9), incluyendo tolerancia a la sequía, resistencia a plagas y enfermedades (10), bajo contenido de cafeína (11) y mejora sensorial (12).
Sin embargo, la aplicación de las Categorías y Criterios de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) (13) a las especies de Coffea, ha arrojado datos alarmantes, en relación con su estado de conservación. El 60 % del total (75 especies) han sido clasificadas como amenazadas de extinción, incluyendo 13 en Peligro Crítico, 40 en Peligro y 22 Vulnerables. 35 especies han sido catalogadas como no amenazadas (Casi Amenazada o Preocupación Menor) y 14 especies han sido consideradas como de Datos Insuficientes (14).
Por otra parte, ha sido demostrado que solo aproximadamente la mitad (55 %) de todas las especies de cafeto, son mantenidas en colecciones de germoplasma ex situ. El 72 % se encuentra, al menos en un área protegida in situ; el 18 % no tienen protección in situ y se desconoce acerca de la existencia de 13 especies en áreas protegidas (incluyendo 11 especies de Datos Insuficientes). C. arabica, C. eugenioides,
C. canephora y C. liberica parecen ocupar una posición más segura que otras, ya que están incluidas en, al menos, un área protegida y en colecciones de germoplasma. Sin embargo, no se logra abarcar, adecuadamente, la diversidad genética en ambos ambientes protegidos (in situ y ex situ). Debido a la rápida deforestación, el cambio climático y la erosión genética, están disminuyendo las opciones para colectar material vegetal de C. arabica silvestre para su uso, por ejemplo, en el mejoramiento genético (14), de aquí la importancia de contribuir al estudio de su conservación.
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, la presente revisión bibliográfica se propuso el objetivo de analizar el estado de la conservación de recursos fitogenéticos de cafeto (Coffea spp) en la última década.
Conservación in situ
⌅La conservación de especies vegetales in situ, ofrece la posibilidad de mantener una mayor diversidad de especies y genes en un ambiente dinámico, permitiendo que las poblaciones continúen evolucionando. El cafeto silvestre se encuentra creciendo naturalmente como árboles de sotobosque en los bosques tropicales de África, comprendiendo un amplio rango geográfico desde Guinea en África Occidental, a través de África Central hacia África Oriental (1). Otros centros de diversidad incluyen Madagascar, las Islas Comoras y las Islas Mascareñas en el Océano Índico (La Reunión y Mauricio) y con la inclusión del género Psilanthus en Coffea, la distribución geográfica se extiende al Asia tropical y Australia (7).
Los centros primarios de origen y diversidad de C. arabica se localizan en las tierras altas del suroeste de Etiopía, la Meseta de Boma en Sudán del Sur y Monte Marsabit en Kenia (15). En Etiopía, por ejemplo, uno de los factores clave que influyen en la erosión de la diversidad genética del cafeto es la deforestación (16). Entre 1971 y 1977, alrededor de 235 400 ha de bosques cerrados y ligeramente perturbados fueron deforestados en las tierras altas de la meseta del suroeste etíope (17).
En un intento por conservar los últimos bosques de cafeto en Etiopía y por detener la pérdida de biodiversidad, varias áreas se han incorporado a la Red Mundial de la Biosfera de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) bajo el programa El Hombre y la Biosfera. En 2010, se incorporaron las Reservas de la Biosfera Yayu y Kafa, mientras que en 2012 se unió Bosque Sheka. Estas representan algunos de los últimos fragmentos de selva montana con poblaciones silvestres de C. arabica, que subsisten en el planeta (1). La designación de estas áreas como Reservas de la Biosfera de la UNESCO, es ciertamente un importante paso hacia la implementación de un enfoque activo de conservación de tierras en Etiopía, que cubre más de un millón de hectáreas entre las tres reservas (18).
A pesar de estos avances, estudios publicados muestran que la superficie que ocupan los bosques de cafeto, incluidos en áreas protegidas, aun es pequeña y se proyecta que el cambio climático tenga una influencia sustancialmente negativa en lugares, donde actualmente habitan los arábicas indígenas en Etiopía y Sudán del Sur. Se han utilizado todas las proyecciones futuras disponibles para las especies, basadas en modelos de circulación general múltiple, escenarios de emisión y escenarios de emigración, para predecir cambios en el grado de aparición, área de ocupación y números de población para
C. arabica silvestre. Bajo los efectos del cambio climático los resultados mostraron que los números de población se pudieran reducir un 50 % o más (con algunos modelos mostrando hasta un 80 %) para el 2088, mientras que el área de ocupación pudiera disminuir en un 30 % en muchos casos (19).
El rango natural de C. canephora cubre un área geográfica mucho más amplia, que se extiende desde África Occidental hacia Camerún, República Centroafricana, Congo, la República Democrática del Congo, Uganda y el norte de Tanzania hasta el norte de Angola, aunque generalmente aparece como poblaciones pequeñas, aisladas, con un pequeño número de árboles madre y muy pocas plántulas dispersas por áreas menores de 1 ha (15).
En el Parque Nacional Kibale, de Uganda, el Proyecto Cafeto Silvestre se planteó utilizar un enfoque único para conservar los recursos genéticos de C. canephora mediante un acercamiento basado en el mercado. Este proyecto proponía apoyar la conservación de la naturaleza y las comunidades locales, mediante la comercialización de cosechas sostenibles del cafeto silvestre que crece naturalmente en el parque (20). Aunque no tuvo éxito en ganar acceso a los mercados internacionales de café, las lecciones aprendidas permitieron obtener una guía útil para otros esfuerzos, basados en el mercado, vinculando la conservación de los recursos forestales, las comunidades locales y el comercio internacional (1).
En Mauricio, una de las Islas Mascareñas situadas en el suroeste del Océano Índico, también existe experiencia en la conservación in situ de las tres especies de Coffea nativas de ese territorio:
C. mauritiana Lam., C. macrocarpa A. Rich. y C. myrtifolia (A.Rich. ex DC.) Leroy. Allí las áreas protegidas (siete Reservas Naturales y un Parque Nacional) han sido establecidas, primeramente, para proteger muestras representativas de la vegetación nativa, de forma tal que conservan solo parte del rango de la diversidad genética de cafeto silvestre, que se ha visto afectada por la drástica reducción de las áreas boscosas y la destrucción de hábitats por especies exóticas invasoras. Adicionalmente, han sido establecidas reservas conocidas como Áreas de Manejo de Conservación para conservar la flora y fauna nativas y sus hábitats de manera integrada. Estas áreas fueron cercadas para evitar animales como venados y cerdos, y de ellas fueron removidas manualmente las plantas exóticas. De esta forma, se ha logrado mejorar significativamente la calidad del bosque y recuperar las comunidades vegetales y animales (21).
La erosión del fondo genético in situ de Coffea spp se ha convertido en una preocupación significativa, debido a las múltiples amenazas a sus hábitats naturales, como la deforestación, invasión por actividades de la agricultura, presiones poblacionales y dificultades económicas de las poblaciones locales que dependen de estos bosques (15). Los esfuerzos de conservación del germoplasma de cafeto en sus hábitats naturales han sido muy limitados, con ejemplos solo conocidos en Etiopía, Mauricio y Uganda. Muchas áreas, como la región central de Gabón y la República Centroafricana, todavía permanecen inexploradas y queda mucho trabajo por hacer en los puntos calientes de diversidad en Madagascar y África continental, particularmente Tanzania (15). Por lo tanto, la conservación de estos recursos fitogenéticos en colecciones ex situ como bancos de germoplasma en el campo, se vuelve imperativa, como alternativa o estrategia de respaldo para las medidas de conservación in situ (15).
Conservación ex situ
⌅Conservación en bancos de germoplasma en el campo
⌅Los bancos de germoplasma en el campo que mantienen significativas colecciones de C. arabica se localizan en África (Camerún, Costa de Marfil, Etiopía, Kenya y Tanzania), Madagascar, India y en América (Brasil, Colombia y Costa Rica). Las colecciones de campo en Camerún, Costa de Marfil, India y Madagascar también mantienen una buena representación de C. canephora. Una gran parte de las especies de cafeto silvestre no cultivadas, se conservan en bancos de germoplasma en Madagascar, que mantiene unas 50 especies y Costa de Marfil, con unas 30 especies de cafeto africano (22).
En jardines botánicos de 50 países también son conservadas unas 445 accesiones de cafeto que provienen de 26 especies y algunos híbridos interespecíficos. C. arabica, C. canephora y C. liberica aportan el 81 % de estas accesiones en jardines botánicos (1). De las 73 accesiones con designación de especies, once son conservadas solo en un jardín botánico y cuatro de estas especies no han sido mantenidas en ninguna otra colección. De esta forma, los jardines botánicos pueden ser reservorios de especies únicas o de un nivel de diversidad de variedades, que necesita ser considerado como parte del sistema global para la conservación ex situ de cafeto (1).
A lo largo de los años, han ocurrido pérdidas sustanciales de genotipos de cafeto en varios bancos de germoplasma, que han resultado en la pérdida de accesiones enteras. Tomando como ejemplo la colección del CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza) en Costa Rica, uno de los principales retos enfrentados incluye el envejecimiento de los árboles (la mayoría fueron establecidos en los años 70, aunque hay colecciones que se iniciaron en la década del 40 del pasado siglo). También influyen las condiciones climáticas y la elevación sub-óptimas, la necesidad de variadas prácticas culturales debido a la naturaleza diversa de las colecciones, con genotipos cultivados y silvestres que difieren en sus necesidades de sombra, poda, fertilizantes, así como falta de financiamiento y otros recursos. Se considera que unas 53 accesiones se han perdido a lo largo de los años debido al envejecimiento y al efecto de plagas y enfermedades (1,22).
Cuba no constituye un país de origen del cafeto, por lo que la conservación in situ no tiene lugar; en cambio, existen áreas dedicadas a su conservación ex situ, como las pertenecientes a la Estación Central de Investigaciones de Café y Cacao (ECICC), localizada en la provincia de Santiago de Cuba, donde se conservan 1597 accesiones (1).
Las colecciones de germoplasma de cafeto en campo se encuentran expuestas a diferentes riesgos, desde eventos climáticos extremos hasta la ausencia de prioridad de autoridades locales (1). Frecuentemente se encuentran localizadas en condiciones ecológicas que no son las ideales para su mantenimiento o para la supervivencia de todo el material, ocasionando erosión genética (21). Otras causas de esta son la pérdida de árboles como consecuencia del envejecimiento, métodos de cultivo inapropiados, así como la emergencia de plagas y enfermedades (23). Algunas de las medidas de prevención tomadas contra el estrés biótico y abiótico incluyen el monitoreo frecuente de las colecciones, la adecuada irrigación, la aplicación de fertilizantes, el sombreo, la protección química y el manejo integrado de plagas y enfermedades (1). De todo ello, se pone de manifiesto la necesidad de aplicar otras alternativas a la conservación en campo de recursos fitogenéticos de cafeto.
Almacenamiento de semillas de cafeto
⌅Sobre la base de sus características durante el almacenamiento, las semillas de cafeto han sido clasificadas como intermedias, ya que toleran determinado nivel de desecación, pero no sobreviven la desecación total, ni los efectos combinados de la desecación y las bajas temperaturas (24). Se conoce que la viabilidad de las semillas de C. arabica decrece rápidamente luego de cuatro a seis meses a temperatura ambiente (25).
Aunque la vía más común para producir plántulas de cafeto es la semilla botánica, la pérdida de germinación durante el almacenamiento es una limitación para la conservación y propagación de este género (26). De aquí la necesidad del estudio de formas alternativas de conservación ex situ, como la aplicación de métodos biotecnológicos a la preservación de recursos fitogenéticos del cafeto.
Métodos biotecnológicos
⌅Conservación in vitro
⌅Entre las múltiples aplicaciones del cultivo in vitro se encuentra la conservación in vitro, valiosa opción para la preservación de germoplasma de especies con semillas de corta viabilidad como el cafeto. Los métodos de crecimiento mínimo permiten llevar a cabo este objetivo (27).
Los métodos de crecimiento mínimo consisten en reducir la velocidad de crecimiento de las plantas, basados en la disminución de la división celular y el metabolismo, lo cual se logra mediante la alteración de las condiciones óptimas de cultivo. Es posible variar la composición del medio de cultivo o modificar el ambiente de crecimiento (temperatura, intensidad luminosa, disponibilidad de oxígeno) (28). De esta manera, resulta factible conservar las plantas a corto o mediano plazos, lo que permite una reducción en la frecuencia de los subcultivos y un incremento en la longevidad in vitro del material vegetal, así como un mínimo riesgo de cambios genéticos (27,29).
Para la conservación in vitro de cafeto se han estudiado diferentes variantes de crecimiento mínimo (30), como las variaciones en la temperatura de cultivo, en combinación con la disminución del contenido de oxígeno (31,32), la modificación en la concentración de la fuente de carbono (33,34) y la adición de reguladores osmóticos del crecimiento (35). La más utilizada ha sido la modificación de la concentración de reguladores del crecimiento en el medio de cultivo (36-38). En la última década se han realizado otras contribuciones a estos temas, como se detallará a continuación.
Para la conservación in vitro de germoplasma de C. arabica cv S. 795 se desarrolló un protocolo consistente en inocular los embriones cigóticos en medio MS (39), suplementado con sacarosa (3,0 %) y diferentes concentraciones de ácido abscísico (ABA) (0; 0,1; 0,5 y 1,0 mg L-1). Se mantuvieron a una temperatura de 25±1 ºC y fotoperíodo de 16 h, durante doce meses. Para la germinación, los embriones se subcultivaron en medio MS suplementado con diferentes concentraciones de kinetina (KIN) o ácido giberélico (AG3) (0; 0,1; 0,5; 1,0 y 5,0 mg L-1) y a los 45 días se realizó su evaluación (40). Los resultados mostraron que los embriones cigóticos colocados en medio de cultivo con las diferentes concentraciones de ABA, exhibieron respuestas de maduración variables.
En el control, los embriones germinaron después de una semana y el brote y la raíz se desarrollaron más largos, en comparación con los medios con bajas concentraciones, donde se indujo una germinación muy lenta. Cuando se cultivaron los embriones en concentraciones de ABA más elevadas, se observó su alargamiento, seguido de un cambio de color de blanco a verde oscuro en un intervalo de dos semanas. Estos embriones alcanzaron la madurez completa y permanecieron inactivos, sin desarrollo de brotes y raíces (40). De las diversas concentraciones de KIN, el tratamiento de 0,1 mg L-1 fue más efectivo para el desarrollo de plántulas, con una longitud máxima de brote y la raíz más larga con numerosas raíces laterales, en comparación con las concentraciones más elevadas de KIN, que provocaron la completa inhibición del desarrollo de este órgano. La adición de AG3 a 0,1 y 0,5 mg L-1 incrementó la longitud del brote, en comparación con el control, mientras que un aumento en la concentración de AG3 no tuvo este efecto. Estos resultados mostraron que la KIN fue más adecuada que el AG3 para desarrollar plántulas vigorosas (40). Un estudio realizado por investigadoras cubanas, se propuso determinar el efecto de la disminución del contenido mineral del medio de cultivo en la respuesta de plantas de cafeto (C. arabica) conservadas in vitro por un período entre dos y seis meses. Las plantas, obtenidas in vitro previamente, se cultivaron en medio MS modificado, con tratamientos consistentes en la reducción al 75, 50 y 25 % de sus macro y microelementos. Fueron evaluados la supervivencia, el número de pares de hojas, la abscisión foliar y el porcentaje de plantas con raíces. En el tratamiento de MS al 50 %, los porcentajes de supervivencia variaron entre el 85 y 100 % y con respecto al resto de los tratamientos, se obtuvieron valores intermedios de pares de hojas y de abscisión foliar. A pesar de la carencia de nutrientes, las plantas desarrollaron raíces que les permitieron sobrevivir en estas condiciones, por lo que con este tratamiento se considera factible conservar hasta seis meses las plantas in vitro de cafeto (41).
Crioconservación
⌅La crioconservación, el almacenamiento de material biológico preferentemente a la temperatura del nitrógeno líquido (-196 °C), es una alternativa a la conservación ex situ de germoplasma, que permite mantener los recursos genéticos vegetales a largo plazo, de manera segura y rentable, con requisitos mínimos de espacio, y mantenimiento de rutina (42). Además, la crioconservación elimina la necesidad de una renovación regular de la colección, lo que reduce el riesgo de erosión genética causada por plagas, enfermedades, condiciones climáticas, contaminación y variaciones genéticas (43).
Se han realizado varios estudios en el campo de la crioconservación de cafeto (30), utilizando diferentes métodos y tipos de explantes: ápices (44), embriones somáticos y callos embriogénicos (45-49), embriones cigóticos (50-53), semillas (47,50,54-58) y se han obtenido resultados diversos. La tendencia de las investigaciones se dirige, principalmente, hacia la crioconservación de semillas y embriones cigóticos, campo liderado en la actualidad por científicos brasileños.
Crioconservación de semillas
⌅La evaluación de la calidad fisiológica de semillas de C. arabica crioconservadas por inmersión directa en nitrógeno líquido, posterior a su desecación rápida o lenta, ha sido objeto de estudio recientemente. Las semillas de los cultivares Arara, Catiguá, Catuaí Amarelo y Mundo Novo se sometieron a la desecación rápida con la utilización de silica gel, y lenta con la utilización de una solución saturada de NaCl (75 % de humedad relativa), hasta que alcanzaron un contenido de humedad del 20 % (base seca) en ambas variantes. Se sumergieron en nitrógeno líquido durante 24 horas y luego se recalentaron en baño de María a 40 °C, durante dos minutos. La calidad fisiológica de las semillas después de la crioconservación se evaluó mediante pruebas de germinación, tetrazolio y pruebas de vigor. Se determinó que aun con diferentes niveles de tolerancia, las semillas de estos cultivares pueden ser sometidas a la crioconservación, siendo el Catuaí amarillo el más tolerante y Arara el más sensible, independientemente de la velocidad de desecación. El secado rápido en silica gel hasta el 20 % del contenido de humedad, seguido de la inmersión directa en nitrógeno líquido, permite obtener mayores porcentajes de plántulas normales, hojas cotiledonares expandidas y masa seca y, por tanto, favorece la crioconservación de las semillas de cafeto (59).
Otra investigación se propuso como objetivo determinar el contenido de agua, la velocidad de enfriamiento y la temperatura final más adecuada para la crioconservación de semillas de C. arabica. Estas se desecaron con silica gel hasta contenidos de agua de 5, 10, 15, 20, 30 y 40 % (base húmeda), se sometieron a tratamientos de enfriamiento lento a velocidades de -1, -3 y -5 °C min-1 a temperaturas finales de -40, -50 y -60 °C y luego se sumergieron directamente en nitrógeno líquido (NL). Después del almacenamiento, las semillas se volvieron a calentar a 40 °C durante dos minutos. La tasa de supervivencia y la viabilidad de las semillas y los embriones se evaluaron mediante las pruebas de tetrazolio y germinación. Los resultados de la prueba de tetrazolio indican que los embriones extraídos de semillas crioconservadas son menos sensibles a la crioconservación que las semillas enteras. En general, el contenido de agua de 20 % y el uso de embriones cigóticos condujeron a la tasa de supervivencia más alta de las semillas de cafeto, dependiendo de la velocidad de enfriamiento y la temperatura final de pre-enfriamiento (60).
Para semillas de C. canephora desecadas en silica gel hasta un contenido de agua de 0,25 g g-1, han sido utilizados tratamientos de enfriamiento lento idénticos a los citados anteriormente (60). El mejor resultado de estos tratamientos fue comparado con el enfriamiento rápido, en el cual las semillas se sumergieron directamente en nitrógeno líquido y se evaluaron las alteraciones fisiológicas y bioquímicas que ocurren en estas después de la crioconservación. La desecación hasta 0,25 g g-1 del contenido de agua, no afecta la viabilidad de las semillas de C. canephora y estas responden mejor a la crioconservación, mediante un enfriamiento rápido, en comparación con el enfriamiento lento. Las enzimas catalasa y esterasa son buenos marcadores bioquímicos para las semillas de cafeto crioconservadas y su actividad es mayor en las de mejor calidad fisiológica (61).
También se han investigado las condiciones físicas y fisiológicas ideales para la crioconservación de semillas de C. canephora, para reducir la mortalidad causada por la formación de cristales de hielo intracelulares y evitar el daño celular causado por la desecación excesiva. Las semillas se sometieron a desecación rápida en silica gel, y lenta en solución saturada de NaCl hasta contenidos de humedad de 0,20; 0,25 y 0,28 g g-1 (base seca), seguida de inmersión directa en nitrógeno líquido para su congelación rápida. Se realizaron análisis fisiológicos y bioquímicos para evaluar la calidad de estos explantes antes y después de la crioconservación. El secado rápido a valores cercanos a 0,20 g g-1 no causa una reducción en la calidad fisiológica, mientras que el contenido de humedad de 0,25 g g-1 produce una mayor supervivencia de las semillas, después de la crioconservación. La velocidad de desecación afecta la calidad fisiológica luego de la crioconservación, puesto que el secado rápido en silica gel es más favorable que el secado lento, en una solución saturada de NaCl. La actividad de las enzimas catalasa, esterasa, transaminasa oxaloacética glutámica y polifenol oxidasa representa un indicador de la calidad de semillas de C. canephora sometidas a crioconservación (62).
Las semillas de cafeto (C. arabica), han sido sometidas a diferentes tipos de desecación y almacenadas en cámara fría y en crioconservación, con el propósito de estudiar el desarrollo posterior de las plántulas. Las semillas se sometieron a cuatro tratamientos de desecación en un secador estacionario hasta que alcanzaron el 12 % y el 32 % de humedad y en solución salina saturada y silica gel, hasta alcanzar el 17 % de humedad. Las que tenían 12 % y 32 % de humedad se almacenaron en una cámara fría y seca (a 10 °C y 45 % de humedad relativa) y las que tenían 17 % de humedad, en cámaras criogénicas (-196 °C), durante un período de seis meses, al cabo del cual se sembraron en bolsas de plástico en un vivero. Las plántulas de semillas desecadas en silica gel presentaron resultados de desarrollo vegetativo similares a los de las plántulas producidas a partir de semillas con 32 % de humedad y almacenadas durante seis meses. Se considera que el uso de semillas de C. arabica desecadas en silica gel y crioconservadas, constituye una alternativa viable para la producción de plántulas vigorosas (63) y un método más simple que el resto de los ensayados en este estudio.
Crioconservación de embriones
⌅Otros explantes utilizados con frecuencia para la crioconservación de recursos fitogenéticos de cafeto, son los embriones cigóticos y somáticos. En el caso de C. arabica L. cv. Catuaí Vermelho IAC 144, se han probado diferentes tiempos de desecación en silica gel para los embriones cigóticos (0; 15; 30; 60; 120; 240 min) y los embriones somáticos (0; 60; 120 min). Aunque se obtuvo un elevado porcentaje de germinación (98 %) de los embriones cigóticos a los 120 min de desecación, solo el 41 % de las plántulas regeneradas fueron consideradas normales. En cambio, para los embriones somáticos resultó imposible aplicar el tratamiento de crioconservación, ya que no se obtuvo germinación debido a la sensibilidad de estos explantes a la deshidratación (64).
El método de vitrificación también ha sido utilizado para desarrollar un protocolo de crioconservación de embriones cigóticos de C. arabica L. cv. "Catuaí Vermelho" - IAC 144. Para ello, los embriones se sumergieron en PVS 2 (65) (Plant Vitrification Solution o Solución de Vitrificación de Plantas) (compuesta por 30 % de glicerol, 15 % de etilenglicol, 15 % de dimetilsulfóxido y 0,4 M de sacarosa, en medio MS líquido), en distintos momentos (0, 10, 25, 50, 100 y 250 min) y a dos temperaturas (0 y 25 °C). Para la descongelación se evaluaron diferentes tiempos en baño de María: 1, 3, 5 min o directamente en solución de recuperación. Se realizó un estudio anatómico en embriones almacenados con o sin el uso de PVS 2, y no almacenados. Se determinó que la inmersión en solución crioprotectora, durante 100 min a 0 °C permite la crioconservación de los embriones, que pueden ser descongelados directamente en la solución de recuperación después del almacenamiento en nitrógeno líquido. Se observó que PVS 2 redujo el contenido interno de agua en las células, lo que permitió la reanudación posterior del crecimiento de los embriones cigóticos (66).
Investigadoras cubanas del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INCA), en colaboración con científicos del Gosling Research Institute for Plant Preservation (GRIPP), perteneciente a la Universidad de Guelph en Canadá, determinaron la efectividad de dos métodos derivados de la vitrificación, en la crioconservación de embriones cigóticos de C. arabica, con la utilización de PVS 3 (67) (50 % glicerol + 50 % sacarosa p/v), con resultados promisorios para la conservación de recursos fitogenéticos de cafeto por esta vía (68).
Conclusiones
⌅Lograr la complementariedad de los diferentes tipos de conservación: in situ (donde proceda) y ex situ, mediante la preservación en campo y la utilización de los métodos biotecnológicos de crecimiento mínimo y crioconservación, constituye un importante reto a vencer a nivel global en el futuro próximo, con vistas a la protección de los recursos fitogenéticos de cafeto.